En pequeños bio huertos, mujeres de Comas cultivan productos orgánicos en defensa de la salud de la población.



Publicado el: 15/05/2019 03:30:51

Siembran apio, cebolla, acelgas, albaca, ajíes y rabanitos que se venden en ferias y mercados orgánicos de Lima Norte.


En una de las partes de un inmenso terreno de 29 mil metros cuadrados ubicado en la urbanización la Alborada, un grupo de mujeres pertenecientes a la Asociación de Biohuertos Comunitarios “Maná y Hermosa Huerta”, desde tempranas horas de la mañana comienzan su labor de sembrado de productos orgánicos que vienen ganando reconocimiento de los comerciantes de los diversos mercados de Lima Norte.


Es en este lugar, que estas madres agricultoras han logrado transformar varias hectáreas de tierra dividida en pequeñas parcelas de 06 camas de 1 metro de ancho por 02 de largo cada una, llenas de productos orgánicos como apio, cebolla, acelga, albaca, poro, beterraga, ajíes y rabanitos. El sostenimiento de los vegetales se hace con agua extraída de un pozo subterráneo de 25 metros de profundidad y que además   se extienden a través de tuberías para el sostenimiento de las áreas verdes de 25 parques de la urbanización el Retablo, gracias al trabajo de recuperación y mejoramiento de parques y jardines que la gestión municipal que lidera el Dr. Raúl Diaz ha emprendido en todo el distrito.


Lidia Bazán, presidenta de la Asociación informó que gracias al apoyo de la Municipalidad Distrital de Comas y diversas organizaciones no gubernamentales se viene trabajando desde hace 7 años un proyecto de sembrado de productos orgánicos que son la mejor manera de mejorar la alimentación de las personas y además ayudarles en la economía en el hogar.


“Nuestro propósito es promover y fortalecer el desarrollo sostenible de la agricultura urbana en el distrito de Comas. Por ello nuestra organización entre otras actividades dentro del Marco de la agricultura orgánica como una estrategia al desarrollo de la agricultura convencional”, señaló la representante de la Asociación.


Los cultivos que estas mujeres y sus socios producen llegan a la población a través de mercados y ferias  orgánicas de la ciudad que poco a poco van a ir desplazando aquellos productos que usan fertilizantes y pesticidas que atacan a la salud.

El mejor regalo para ellas es la satisfacción de compartir con los demás de un producto saludable cultivado con sus propias manos.


Wilmer Farfán Castro

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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